Gimiendo, llorando
cantando, riendo
olvidando, olvidándote...
Miro a mis espaldas,
te siento y vibro contigo,
ardo contigo...
y no me duele,
no me lastima
el acero de tu desdén,
el filo de tu desprecio...
Sonrío
y te veo nuevamente,
enlazados,
amándonos,
con furiosa ternura,
en apasionado murmullo...
Y no me duele que te vayas,
no me importa,
te tendré siempre aquí,
conmigo,
mirando, tocando,
besando...
Mi mente y mi cuerpo te llamarán,
mas nunca mi voz lo hará.
Mi boca tu nombre
no llorará.
Vete tranquilo,
no vuelvas más.
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